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Cómo entrenar para escalar cuando no vives en la montaña

Cómo entrenar para escalar cuando no vives en la montaña

No necesitas un puerto alpino para volverte bueno subiendo. La mayor parte del trabajo pasa en las cuestas pequeñas cerca de casa. Así te haces piernas de escalador de verdad con los repechos que tengas.

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1. Repite una cuesta corta

Busca una subida de 2 a 5 minutos y hazla fuerte, varias veces, con una bajada suave entre medias. De cuatro a seis repeticiones es una buena sesión. Cuestas pequeñas, grandes mejoras.

2. Encadena las carreteras onduladas

Coge el bucle más montañoso que puedas y sigue rodando ese sube y baja. Muchas cuestas pequeñas suman lo mismo que un gran puerto. Aquí el D+ importa más que cualquier cuesta suelta.

3. Practica la gestión del esfuerzo

En tu cuesta local más larga, empieza suave y mantén el ritmo en vez de reventar al pie. Dosificar es una habilidad, y es la misma que usarás en una montaña de verdad.

4. Ajusta bien el desarrollo

Piernas blandas más un plato duro es andar. Un desarrollo más fácil (bielas compactas, un piñón grande) te deja pedalear los tramos empinados y entrenar más, no menos.

5. Encuentra las cuestas que no usas

La mayoría de ciclistas gastan las mismas tres cuestas. Suele haber más cerca que nunca has pisado. El buscador de puertos de Stiip muestra las subidas más grandes alrededor de un punto, ordenadas por desnivel, para ir tachando nuevas.

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Júntalo todo

Una sesión de cuestas repetidas y una salida larga con desnivel por semana ganan forma de escalador rápido, sin montañas. Cuando por fin ataques un puerto de verdad, tus piernas ya conocerán la sensación.

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